lunes, 10 de octubre de 2011

Escribiré un libro.

Tendré un árbol para que me visite en el asilo cuando sea viejo. Respecto al hijo, hace años sembré uno en un camellón.

miércoles, 2 de febrero de 2011

En casa de mamá había un conejo

A mí era al único que no tenía miedo. Se dejaba agarrar, acariciar y cargar. Un veterinario le dijo a ella que no era saludable tener esos animales en el jardín, que por sus meados, no sé qué tanto. Acto seguido, lo regaló. Lo extraño. Como siempre, 'me encariño' demasiado con lo que sea.

Después hubo un perro, labrador blanco, súper bonito; pero empezó a crecer, a demandar atención y por tanto a "molestar" a Dalida -una gata-, la mascota favorita de la casa. Como se supone que todo mundo ahí andaba súper ocupado, nadie podía dedicarle tiempo para ayudarle a que agotara diariamente sus energías. El jardín sufrió algunos estragos a consecuencia de ello. Lo regaló a la peor persona que podía habérselo dado, a uno de sus hermanos -un monstruo de persona-, y se escapó. Hasta hoy no se sabe nada de él.

Tampoco pude protestar mucho porque como me dijeron "tú ya ni vives en su casa". Y bueno, tampoco veía mucho al animal, pero ya lo quería.
Entonces, sin conejo ni perro y amordazado.

jueves, 28 de octubre de 2010

lunes, 11 de octubre de 2010

Cada que es-

cucho la palabra "ultratumba" me imagino una lápida como "del futuro", con botones, luces, y hasta un ataúd "muy moderno", casi volador.

A propósito de esta palabra, que también es una de mis favoritas, ha de ser cagado ser actor de las recreaciones del programa ese de fantasmas del Discovery, ¿no? Como que quiero.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

A veces parece

que sólo escribo mis sueños aquí, y bueno, hoy no es la excepción.

Soñé que estaba en la universidad, y soñaba que era Pedro Picapiedra y participaba en una carrera de obstáculos. Después hacía una maqueta -parecía como un storyboard- de plastilina para representarlo todo, y la exponía en no sé qué clase. Estaban mis ex compañeros y amigos -por supuesto-, entre ellos Andrea, Tania, Jesika, Ana Gaby, Diego, Juanjo, el Chamis y no sé quiénes más. Se reían muchísimo de mi sueño como en aquellos tiempos, cuando también eran quienes más parecían disfrutar mis payasadas.

Por cierto, ya caché que este sueño va en secuencia con otros en los que vivo con mi familia -sólo ha aparecido mi mamá- en una casa "tipo León" con portones como metálicos y esas peculiaridades de la arquitectura de allá.

martes, 14 de septiembre de 2010

Soñé que era un dingo

Y pensaba "estoy hambriento como un dingo" -¡ándale pues!-. Rarísimo. Sólo veía el cielo y la hierba que se abría a mi paso -muy lento, por cierto-. Como que movía una pata, y la otra después de un par de segundos. Escuché una abeja zumbar hasta acercarse por detrás a mi oreja. Levanté la cabeza de la almohada. 3.51 a.m.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay veces que dan ganas de soltar

un putazo en la jeta de alguien, cuando dice algo con toda la intención de partirte la madre.

Por cierto, se me hace muy raro cómo se les desinfla la panza a las embarazadas después de dar a luz. Es como muy crudo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Uff, qué buena onda tiene este video

En una escuela de Ginés, Sevilla, se pasaron con este plano secuencia-lip dub, que hicieron para la clase de inglés. Me emocionó mucho. Se me erizó la piel y se me humedecieron los ojos. Hace 10 años no pensé que Belle and Sebastian sería, hoy, uno de mis grupos favoritos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Poco antes de las 5:55 a.m.

Soñé que estaba en una gruta gigante. A unos 20 m de mí una pareja hacía el amor sobre una roca. Los espiaba. Volví la vista a la derecha y un niño también los veía a escondidas. Se parecía a mí como a los 8 ó 9... era yo, pero como que me dio pena preguntarle. Se me hizo tonto. Nos volteábamos a ver y reíamos en complicidad, pero ahogábamos el ruido con la mano en la boca.

Empezó a sonar la sirena de un bote de policía, que con su torreta encendida avanzaba con lentitud. Corrimos hasta salir de ahí. El niño desapareció. Seguí la marcha hasta estar en mi departamento, pero no lucía como el real.

Abrí el refrigerador, que era viejo -como esos Kelvinator- , muy profundo y tenía una bolsa con carne molida cruda en una de las repisas de abajo, en el lado derecho. Más arriba y frente a mí había una rata. Quién sabe cómo se había metido. Iba a tirarla con la mano, pero no me pareció buena idea. Volteé a buscar la escoba verde (así aparecía en mi memoria -dentro del sueño, ¡obviamente!-). Sonó el despertador.

martes, 24 de agosto de 2010

"¡¿Por qué no me invitaron a su boda?!"

Era el reclamo que les hacía a mis papás cada que veíamos los álbumes del 17 de febrero de 1979. Me explicaban que aún no había nacido, pero no quedaba convencido.

Enfurecía más cuando saltaban las fotos en las que había otros niños entre los invitados. Algunos, incluso disfrazados como pajes al lado de mi mamá.

Es raro pensar en las cosas que ocurrieron antes de que naciera, todas son como un cuento.

Siento que ya estaba en el mundo, pero ni siquiera en la imaginación de alguien. Todavía no estaba consciente de mi propia existencia, y nadie me conocía.

miércoles, 26 de mayo de 2010

sábado, 22 de mayo de 2010

El Parkasé

me inspira para escribir una nueva canción, aunque prefiero evitar el asunto de las fichas. Eso ya está muy gastado.

viernes, 26 de marzo de 2010

Para variar

voy a contar lo que soñé anoche.
Estaba en San Miguel, dentro del cine Los Aldama, que seguía lleno de butacas, pero ya estaba abandonado. (Ahora, desde que un gringo lo compró, no tengo idea de cómo luzca).
El chiste es que en sus butacas tenía lugar una pedota, y había un montón de conocidos del pueblo, gente que ubico más de mi infancia. Entre todos estaban mis primos: Talina y Pepe. También estaba mi hermana Blanca.
No tenía ganas de beber, en absoluto, y lo decía cuando me ofrecían tequila. Al negarme más, llegaron varios y me abrazaron para convencerme. Me sentía muy afectado, sobre todo por mi reflexión: "Cada vez me siento más inadaptado".
Desperté.

jueves, 25 de marzo de 2010

Jaja, no sé desde qué

lugar escucho Revolution y Because de The Beatles, que tengo ganas de llorar y apenas me las aguanto. Muajuajua. En serio. ¡Es que qué canciones!

miércoles, 24 de marzo de 2010

Desde hace más de 20

años me he preguntado si a los animales, como los tiburones cuando se comen a alguien o las víboras come-ratones, no les da asco que su bocado venga relleno de pipí y popó. ¿O será que así les gusta? ¿Es lo que da sabor?

jueves, 4 de marzo de 2010

Sue-

ño que veo todo borroso, como en los tiempos cuando era miope y astígmata; y que no distingo nada a más de un metro de mí. Busco mis lentes sin éxito; y cuando no sé si son los de contacto o los de armazón los que mis manos deben reconocer a tientas, recuerdo que no tengo razón para ver mal: "¡Si ya me operaron los ojos desde el 2004!". Despierto.

martes, 23 de febrero de 2010

Fui

Al concierto de Massive Attack y quiero mencionar 10 cosas:
  • muy bien, eh;
  • son como Timbiriche: cada uno tiene su canción;
  • su rollo es igual de relax que siempre, muy mariguano, se antoja;
  • en la fila que estuve, la mitad de la chaviza se veía como de anuncio de Telcel;
  • como que cada quién le agarra un ritmo distinto a sus canciones;
  • se me erizó la piel con varias;
  • muy simpáticas las chavas;
  • los ruiditos de sus canciones, muy padres, como en los viejos tiempos;
  • sí me gustaban, pero como que me daban igual, ya no;
  • me eché un mazapán durante el concierto.

martes, 2 de febrero de 2010

Las

mujeres ponen una cara súper chistosa cuando se desmaquillan. Ajá, abren mucho los ojos y... bueno, ya saben cómo.

sábado, 2 de enero de 2010

Te-

nía ocho años, y hasta entonces era lo normal pasar las Navidades y los añosnuevos en la casa de mis abuelos paternos. Siempre fui el nieto consentido; bueno, el idilio terminó cuando tenía unos 12 ó 13, porque de plano hubo una ruptura general entre mi madre y ellos. Y claro, "te das cuenta" de muchas cosas. En fin.
La cosa es que de niño sólo podía aspirar a beber sidra y vino, ya cerveza y otras cosas como que no, aunque había probado el whisky. "¡Sabe a madera!", me quejaba. Entonces, los tragos fuertes no eran lo mío.
Esa Navidad ya decían que no me dejaran las sidras al alcance, pues ya tenía cierto historial de ponerme a llorar y quedarme dormido.
Repetí el numerito de llorar en un rincón o acostado boca abajo en un sofá. Me acuerdo muy bien de esa sensación vaporosa de lágrimas y mocos en mi cara, y claro, la dificultad para respirar, pero no quería que me vieran. Bueno, para variar me sorprendieron, y se reían. "¿Por qué lloras?", me preguntaban todos. Y cuando decidía responder, sólo contestaba con un ahogado "por todo, por todo"; y decir eso me hacía llorar aún más.
Ahora que lo recuerdo, sí era cierto, sí estaba triste "por todo", y el alcohol como que reunía todas esas reflexiones y me las traía a la cabeza. Me las hacía ineludibles. Había algo de claridad en eso.

viernes, 1 de enero de 2010

Qué chingona película

Y qué momento, claro, choteadísimo así como el de The End, pero no importa. Quiero verla otra vez. ¿Alcanzaré a hacerlo antes de que terminen mis vacaciones?


jueves, 10 de diciembre de 2009

Soñé con una japonesa

Que me dejaba su cama mientras ella hacía no sé qué cosa. El chiste es que me metí y ella me decía que me tapara súper bien porque la colcha estaba llena de abejas. Y sí, ¡tapizada! Como que cualquier movimiento provocaba el zumbido de varias. Así no podía descansar. Me descobijé con un movimiento certero, como de película de karatecas, y salieron casi todas volando. Muchas se quedaron ahí pendejeando, pero otras se fueron hacia mí. Estaba nervioso al respecto, pero no sabía si estaban enojadas o de buenas porque ninguna me picó.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El fin

Soñé muy raro. Primero que iba de turista al Poli, al que nunca he ido, y creo que "para conocer" nunca iría. Y bueno, el chiste es que ya ahí llegaban unos terroristas a balacear banda (suena muy Poli decir "banda", ¿no?, que quede claro que yo no hablo así, muajuajaua) Cadáveres tirados, gente espantadísima, balazos y gritos eran parte del show.
Al final, después de haberme capturado gracias a un rehén envidioso que me vio escondido, algunos miembros del grupo subversivo me pidieron crédito para sus celulares. Me taparon la cabeza con una funda negra, y me dieron una Tutsi Pop. Se reían de lo que me esperaba. Me ordenaron correr con la cabeza tapada y escuché las ráfagas de balazos detrás de mí. Afortunadamente me despertaron en ese momento, porque yo ya gritaba. Maujauajau. Así como cuando los niños tienen pesadillas. ¡Qué oso!
De sábado a domingo estuvo más tranquila la cosa: iba a la casa de una conocida, que por un tiempo fue mi vecina en San Miguel. En el sueño su casa era conocida como "El Cenicero" (ajá, así entrecomillado, como en cartulina de fonda). Se suponía que todo mundo podía ir ahí cuando se le antojara, hasta en la ausencia de la chava esta, aunque fuera sólo para fumar y echar la hueva, y pues yo recibía mis llaves para entrar a ese lugar. La puerta tenía muchas chapas raras, pero sólo una era la que se usaba.
Ya adentro, mis burdos movimientos me llevaron a tropezar con una mesa donde estaba uno de esos como platos de plástico para tortuguitas, y pues ahí andaban dos chapoteando. Me pareció que una de ellas voló con el impacto y cayó en un fregadero. Temí que se hubiera ido por el desagüe.
"Híjole, justo me pasó lo mismo la última vez que vine aquí", recordé.
Desperté.

domingo, 8 de noviembre de 2009

De casualidad

¿Carreño habrá dejado escrito algo sobre cómo hay que comportarse cuando una motocicleta choca contra el taxi en el que vas, y la persona que la conduce sale volando? ¿Será que para estos tiempos es mejor apoyarse en Savater? La verdad es que sólo he leído Ética para Amador, y eso fue en la prepa. Como que medio podría confundir su contenido con el de El mundo de Sofía. No me salgan con que en Coelho. ¿Jodorowsky? ¿Quién (no me refiero a la revista, es una pregunta en serio)?
Bueno, en este caso me aseguré que el motociclista no tuviera heridas graves para sentirme libre de culpas y poderme ir -sin tener que llamar a la ambulancia o algo-: después de su vuelo se puso de pie enseguida. No sé cómo le hizo.
"Lo bueno es que traes casco", entablé la conversación. "Sí, si no...", me contestó, aunque seguía enojado con el taxista. Entre los tres desatoramos la moto, que se había metido a una de las ruedas del coche; claro, no sin antes abollarlo.
Pagué los 20 pesos que marcaba el taxímetro, aunque tenía ganas de darle 50. Ni sé por qué. Como que sentía el remordimiento de haber llevado a ese hombre a tener un accidente vial a cambio de menos de un par de dólares. Ya me tenía que ir.
Sucedió en Heriberto Frías y Xola a las 10 h.