jueves, 1 de noviembre de 2007

Y no sabe tan mal

De niño sentí asco y miedo la primera vez que supe de la existencia del pan de muerto. ¡Qué cosa tan espantosa! Fue por la escuela; en mi casa nunca se usó eso del día de los difuntos... es más, ni mis abuelos ponían altar ni cosas así.
Los libros de texto gratuitos y la onda biculturalosa de la escuela en la que estudié, hasta antes de la preparatoria, exaltaban todo el rollo de las tradiciones mexicanas en armónica coexistencia con las costumbres gringas.
No me parecen ni mentalmente sanas las referencias a espíritus chocarreros que en la noche llegan a saborear esos platillos mosqueados y echados a perder para el día siguiente.
Uy; además esas calaveras nefastas en las que parodian, incluso a La Tigresa, con "buen humor" y en buena onda a través de los medios de comunicación, son algo que nunca he tolerado.
Súper ñoño y forzado el intento de la SEP o no sé quiénes por preservar lo que, alguien con quien conversé sobre el tema, acertadamente tachó de superstición.
Pero claro, ahora millones de personas en México y otros países tienen en la cabeza esta idea de que "el mexicano no le teme a la muerte, se ríe de ella" y compran más ejemplares de El Laberinto de la Soledad.
Bien que saben a lo que me refiero, es de esas cosas por las que a los mexicanos les gusta ser reconocidos en el mundo, además de la "¡fiesta!".
"Ay sí, tenemos unas tradiciones bien auténticas" y raras, que ni siquiera tienen que ver con nosotros directamente, sino con una civilización de antroposacrificadores... ¡o vayan ustedes a saber qué otras barbaridades hacían!
Sólo que por haber habitado el mismo asentamiento geográfico que ahora nosotros ocupamos... ¡ya tenemos que celebrarles sus salvajadas! Es más, creo que toda esa onda viene como de Michoacán, pero ni seguro estoy.
De cualquier forma hoy vayan a comprar pan de muerto, pongan su altar y vivan su mexicanidad al máximo.

6 comentarios:

miss comet dijo...

ora ni el pan de muerto me sabe a naranjita.

hoy ni el helado me salvò de la humedad ocular.

y he cantando en mi mente con aretha franklin:
Forever, and ever, you'll stay in my heart
and I will love you...

èstas fuentes de amor in-agotables. buuuuuuuuu buuuuu bu.

Corriendo despacio dijo...

Ay!
Yo creí que a todos les gustaba el Día de Muertos, pero veo que no.
Sí sirve de consuelo también odio las calaveras eso si se me hace insoportable.
Todo lo demás me empezo a parecer lindo desde hace unos cuantos años.
Pero pos todo es cultura, aunque en derecho estamos de disentir.

Menos videos más ecritura eso si.

Jorge Pedro dijo...

platícales a tus visitantes sobre mixquic...

i. i. dijo...

Lo que podría afirmar es que a veces somos tan ajenos a ciertas tradiciones que, efectivamente, no las entendemos. Ser mexicano para algunos quiere decir asumir tales costumbres. Sin embargo, pienso que aquellos que describen así a la sociedad mexicana no contemplan a las nuevas generaciones que, querámoslo o no, hemos cambiado. Hay en la ciudad de México un sector urbano que se identifica con muchas otras cosas, menos con dichas tradiciones. Sólo así podría comprender el comentario... Saludos!

Tomás, no hay más dijo...

Puede ser, no me gustan mucho las tradiciones, luego huelen a imposiciones.

hugo dijo...

el pan de muerto (que no está hecho de muerto) es el más rico de los bizcochos mexicanos, y es la unica razon por la que acepto esa fiesta.