miércoles, 19 de septiembre de 2007

Ésta es


Mi panadería favorita y está en San Miguel de Allende. Hace cuatro años no iba y la anciana que atiende se acordó esta noche de mí. Je, je.
Claro, se acuerda porque la última vez que me vio fue durante el súbito escándalo ocurrido cuando mi madre y yo salimos de la puerta contigua, el consultorio de una psicóloga, ¡y una arcaica flecha aterrizó en la cabeza de mi progenitora!
Paty, la psicoterapeuta, salió enseguida a regañar a los niños que jugaban en la calle. Los vecinos se asomaron por los gritos, no los de mamá, y llegó la ambulancia.
La punta de la flecha no atravesó el cráneo, pues ésta se dobló y alojó entre la piel y el hueso.
"Gracias a Dios fue nomás el susto, Blanquita", dijo la mujer a la hechora de mis días y "fue hace cuatro años", aunque sin aparente relevancia, repuse.