viernes, 30 de noviembre de 2007

Qué padre nombre

Para un changarro. Mi amiga Marisa, sabedora de mi apreciación de este tipo de detalles, me envió esta fotografía producto de una de sus correrías... sí, aun al mediodía. ¡Gracias Marisa!

viernes, 23 de noviembre de 2007

miércoles, 14 de noviembre de 2007

A los futuros padres de familia

Va dirigido este post, porque aún pueden planear, recapacitar o enmendar el nombre que llevarán sus hijos -si es que éstos no se lo cambian- por el resto de sus días.
El aspecto más importante a tomar en cuenta es que los padres sean capaces de pronunciar correctamente el nombre, si en vez de decir Maximiliano, dicen Matsimiliano... ¡estamos en graves problemas!
Lo mismo con los futuros abuelos, a quienes en muchos casos les es todavía más difícil seguir con precisión el sonido de los fonemas, más cuando son nombres que suenan extranjeros.
No quieren que por ahorrarse problemas, los abuelos después le digan a su hija -caso hipotético- cosas como "la chata" o el nombre del papá en diminutivo ¡y femenino!... "es que tiene sus cachetitos igualitos a Manuelito cuando estaba de la misma edad", ¡guácala!
Deben tener visión de los nombres en el futuro, también. No le querrán poner a su hijo un nombre, que en más de una década pueda ser de un peinador famoso, o... ¡el de una teibolera involucrada con sus respectivos diputeibols!
¡Eso va para aquellos padres de los 70 y 80!; cuando pensaron que Deyanira, Nancy, Jeanette, Angello, Arizbeth, Walter, Yahaira, Sinuhé, Sharon, Estefany, Giovanni, Mildred, Sugei, Edson, Yuridiana, Johnathan, Magaly o Jennifer eran nombres "bonitos".
¡Muy mal!, papás de antes y de ahora. ¡Que no los pierda el furor de ser padres! ¡No estamos en Puerto Rico!

viernes, 9 de noviembre de 2007

Qué bueno (Ni nunca)

Que nunca tuve, ni compre, ni regalé, ni me puse una de estas playeras horribles. Creo que ya ni existen... En serio no son padres. Su recuerdo, aún hoy, me hace sentir penita*... ajena, claro.

*Espero que ni al día de hoy, ni nunca antes o después, ¡alguien diga "charolastra**"!

**Pues nunca se usó***

***Y no lograron que se usara****

****¡Ujúúúú!

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Marinero


Debe ser transmitida al espacio en busca de alguna mamonería como que "una civilización de entidades inteligentes y con aparatos receptores la reciba".
¿Quedarán trazas de esto en un millón de años? ¿Qué se pensará de nosotros? ¿Quién lo pensará?
De niño, esta canción me parecía delirante y extraña; la he recordado durante 21 años como una alucinación, así como si no existiera en realidad y sólo la imaginara, justo como ese sueño que tuve de Cenicienta cantando "¡Ay, qué barbaridad!". Y siento un hueco en el estómago... chistosón.
¡A bailar esta cosa tan cagada y padre!, es lo que ahora digo yo, que los tiempos no están como para no pasarla bien.

martes, 6 de noviembre de 2007

¿Y cómo?

¿A las chicas muy buena onda las iba a peinar o cómo era la fiesta? No entiendo, ¿les iba a hacer un cambio de imagen o les iba a poner un tinte?... ¿alaciado exprés? Ya sé... ¡Todo parte de una divertida pijamada!

lunes, 5 de noviembre de 2007

Cervantes es inocente

Hay un hombre muuuuuuuy, pero muy varonil, que ha salido en la televisión; en muchos programas que son seguros reafirmadores de la virilidad de cualquiera que los presenta. Más en su caso... con esa voz tan de macho y cuerdas vocales por donde la testosterona sí pasó.
En lo absoluto habla o se comporta como nueva rica y vecina de las lomas, ni maneja una camioneta como las de esas señoras. Tampoco, cuando habla, revela su ignorancia y mal gusto.
Si alguien, alguna vez pensó que este personaje gustaba de hablar de los demás e inmiscuirse en temas vulgares, sin trascendencia y totalmente frívolos... ¡se equivocó!
Estoy seguro que muchos quisieran ser como él, seguir sus pasos, ser fieles a sí mismos como él lo es.
Ciertamente, nunca llamó especialmente la atención de los demás, como ahora... cuando ha dado una muestra de honestidad, integridad y seguridad en sí mismo, así como de autoaceptación y construcción de libertad.
Aunque fue tema de sólo un día, o máximo uno y medio... Él nunca probará una sopa de su propio chocolate.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Y no sabe tan mal

De niño sentí asco y miedo la primera vez que supe de la existencia del pan de muerto. ¡Qué cosa tan espantosa! Fue por la escuela; en mi casa nunca se usó eso del día de los difuntos... es más, ni mis abuelos ponían altar ni cosas así.
Los libros de texto gratuitos y la onda biculturalosa de la escuela en la que estudié, hasta antes de la preparatoria, exaltaban todo el rollo de las tradiciones mexicanas en armónica coexistencia con las costumbres gringas.
No me parecen ni mentalmente sanas las referencias a espíritus chocarreros que en la noche llegan a saborear esos platillos mosqueados y echados a perder para el día siguiente.
Uy; además esas calaveras nefastas en las que parodian, incluso a La Tigresa, con "buen humor" y en buena onda a través de los medios de comunicación, son algo que nunca he tolerado.
Súper ñoño y forzado el intento de la SEP o no sé quiénes por preservar lo que, alguien con quien conversé sobre el tema, acertadamente tachó de superstición.
Pero claro, ahora millones de personas en México y otros países tienen en la cabeza esta idea de que "el mexicano no le teme a la muerte, se ríe de ella" y compran más ejemplares de El Laberinto de la Soledad.
Bien que saben a lo que me refiero, es de esas cosas por las que a los mexicanos les gusta ser reconocidos en el mundo, además de la "¡fiesta!".
"Ay sí, tenemos unas tradiciones bien auténticas" y raras, que ni siquiera tienen que ver con nosotros directamente, sino con una civilización de antroposacrificadores... ¡o vayan ustedes a saber qué otras barbaridades hacían!
Sólo que por haber habitado el mismo asentamiento geográfico que ahora nosotros ocupamos... ¡ya tenemos que celebrarles sus salvajadas! Es más, creo que toda esa onda viene como de Michoacán, pero ni seguro estoy.
De cualquier forma hoy vayan a comprar pan de muerto, pongan su altar y vivan su mexicanidad al máximo.