lunes, 11 de febrero de 2008

Amarga decepción


Estaba en el Zócalo y una mujer de la Convención Nacional Democrática (CND) me atacó e insultó.
De hecho nos acercamos, Jorge y yo, pues nos interesaba saber más de la campaña que llevan a cabo los miembros de esta organización contra lo que llaman "privatización de PEMEX". Claro que ni siquiera ellos saben de qué trata todo eso. No pudieron resolver mis dudas. Sólo confirmé que debo buscar otras fuentes para aclarar mis inquietudes respecto al tema.
Bueno, ahí comenzó un poco la decepción. Mientras leía sus panfletos y los compadecía por las pixeleadas fotografías de los mismos, vi que una mujer metida en una playera con los logotipos de la mencionada convención agredía a Jorge.
Llegué al lugar (a unos 10 metros de donde estaba) y pregunté qué pasaba. La mujer inmediatamente comenzó a fotografiarme o tomarme video con su celular... y a preguntar quiénes éramos y qué queríamos. Nos exigió una identificación sin ella darnos una pizca de sus datos. De ella sólo sé que vive en la paranoia, pero no sé de qué.
"Si tú me tomas fotos yo también lo haré de ti", le comuniqué y saqué mi celular para hacer lo propio. La señora volteó la cara y huyó... Fui detrás de ella, ahora sí con verdaderas ganas de tener un registro de su cara, pues su comportamiento de hampón me inquietó aún más.
Ella se detuvo delante de mí, a un costado de la casa de campaña, y me arrebató el celular.
"Te lo voy a romper y te voy a partir la madre, pendejo", me gritó la señora al tiempo que me tiraba golpes. Solté mi teléfono, pues estaba abierto y hacía un ángulo que lo condenaba a ser roto con cualquier movimiento en falso. Le dije que lo rompiera y llamaría a la policía; a lo que me contestó que no le harían nada, que llamara a quien quisiera. Cerró mi celular y con rapidez se lo quité de la mano pues ella no tenía intención de devolvérmelo.
Ella huyó y se guareció al interior de la improvisada instalación. Enseguida llegaron sus compañeros, entre ellos un señor: "soy el coordinador de esto", mencionó. Traté de explicarle la situación, pero para todo ponía argumentos y justificaciones muy tontas: "A lo mejor la compañera ya está muy cansada", "es que ha venido gente que nos ha querido robar".
Les dije que era increíble que esto pasara en el Zócalo, cuando yo sólo quería conocer más de su causa. "Por eso no prosperan, por eso nadie los toma en serio", repuse.
Para no hacerles el cuento largo; la mujer nunca se disculpó, los demás miembros de esa "convención" se mostraron carentes de toda sensibilidad a lo que ocurrió.
Los policías no pudieron darnos asistencia. "Uuh, ya saben cómo son, son del gobierno", y quedamos ahí en esa gigantesca plancha, con la bandera al centro, viéndonos... a punto de soltar una carcajada.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hijole, no puedo decir nada, estoy trabado del coraje. &%#$##"$
Juanjo

PlayMobil dijo...

Apenas te das cuenta de eso? podrías leer la ultima entrevista de Cuautemoc Cardenas al Respecto y la respuesta de Amlo en reforma hoy mismo.
A lo mejor la ideas, si las compartimos y no era necesario discutir eso antes, tenemos el mismo fin, pero pero no los mismos medios. y no es la base del pueblo, porque como en la epocas de la aplanadora tricolor, eran llevados con un taco, un billete o una gorra, a poco si ahorita fuera lo de reforma el 2006, dejarias tu trabajo por "tus ideas"?

el hombre de papel dijo...

Me caga eso. Me cae muy mal, de verdad.

LuIs RiCaRdO dijo...

Bueno, no me extraña el nível cultural ni mucho menos la actitud y conducta que presenciaste. En fin, creo que aprendiste tu lección. "Más vale consultar a un experto" jeje