domingo, 3 de febrero de 2008

Deme dos pesos

"Se lo ruego", me dijo la pobre aun cuando yo ya sacaba las monedas. Se veía muy desnutrida, flaca y sucia. Traía puesta una playera del PAN, como que se la dieron en un mítin de esos.
Le dije que no me rogara nada, que me hacía sentir mal y que a todos nos chocaba que nos rogaran. Medio me dejó solo con mi sermón, pero se fue encogida. Según yo, hice que se avergonzara y me sentí de lo peor.
Y es que salí a la calle justo antes del comienzo del súper boul. Sabía que los vecinos estarían locos y haciendo alarde absurdo de la masculinidad, que realmente buscan reafirmar y les hace falta, frente a sus respectivas familias e invitados.
Sobre todo con sus hijos, a quienes no serán capaces de abrir los ojos y ellos, a su vez, reproducirán esas conductas y buscarán caer en los estereotipos reforzados por su acomplejado progenitor y la respectiva aprobación materna... claro que después ayudados por la tecnología y lo que se encontrarán, a su momento, obligados a consumir.
Bueno, con eso del súper boul, y sin seguir jamás a ninguno de los equipos: sé que la mayoría le va a los Patriots de Nueva Inglaterra, gracias a que los medios nos han querido meter a Tom Brady hasta en el pozole.
También está la horda de quienes se las dan de muy conocedores y aseguran ser aficionados de los Giants desde niños. ¡Bah!
Ahora que hablo de lo que nos gusta desde niños... hace un par de días leo esta novela que me impresionó bastante en la secundaria. Estoy tan ahogado en ese libro, que incluso recuerdo las caras que entonces, cuando lo leí por primera vez, llevaban los personajes.
Me pasa que siempre les pongo rostros o hasta la fisonomía de gente conocida, aunque a veces con rasgos, complexiones y formas distintas de caminar o vestirse. No sé qué pasa con mi cerebro; que realiza toda esta serie de combinaciones.
Uff, ¡pero qué cosas pasan! Tantas, que los actantes esta vez comenzaron con dos rostros cada uno: de quienes los ocupaban hace 14 años y de nuevas personas.
Y ya, hacia el capítulo 16, supe que las máscaras sólo correspondían a
sus correspondientes actualizaciones.
Ya no eran mis facciones, aunque para el caso acaucasicadas y con canas en el lado derecho de la cabeza, las de Holden Caulfield.

1 comentario:

Le Corriendo Despacio dijo...

Quisiera poder poner en su lugar los rostros de mis conocidos en las novelas que leo, pero practicamente he dejado de leer...

El super bowl, perderdera de tiempo y nada mas.

Es gracioso que esas fisionomias sigan ahi despues de tantos años, un poco de miedo me daria que eso me pasara si releyera esos libros y apareciera como fantasmas las mismas personas.