viernes, 14 de marzo de 2008

Con la esperanza del ciego

4 comentarios:

miss comet dijo...

me dieron ganas de leer tu libro A LA SOMBRA DE LAS NUBES.

aún lo tienes en el cerebro?

abrazo tobías.

me da miedo aída pierce.
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hugo dijo...

no entendi. en las pelis de mi pa yo salgo sonriente en las olas pero con pelo negro.

Tomás, no hay más dijo...

Qué bonitas son esas películas. De mí no hay, así de mí, pero sí hubo una con mis hermanas y yo de niño. Bautizo de mi hermana menor, fiesta. Nos moríamos de la risa cuando la veíamos en la beta. Casi diario, cuando nos bañábamos en la tarde. Estábamos todos (mis hermanas y yo) en bata o toalla viendo la tele. La gente bailaba súper chistoso y los músicos igual.

Tomás, no hay más dijo...

Por cierto, Maris. Me has aportado un punto de vista muy interesante respecto a toda esta idea. Agregaste la preposición A, y eso como que me ayudó a ver mejor algunas cosas. ¡Qué bien! Aunque se queda como siempre (La sombra de las nubes). Tengo un desorden de tiempos y secuencias, es cuestión de montaje y me he deshecho de muchas catálisis. La próxima vez que coincidamos en algún lugar lo llevo y lo leo. En San Miguel no supe nada de ti.