miércoles, 11 de junio de 2008

¿Qué tal?, Balún-Canán

Aún no es 7 de agosto, pero ese día del año 1974 murió Rosario Castellanos en Tel Aviv, cuando salió de tomar un baño para contestar el teléfono y una lámpara le dio una descarga eléctrica.
A veces, como hoy, la recuerdo por sus textos. También mi piel, erizada en exceso; en el frío, el calor, frente a la ventana, al ocaso y con unos ojos fijos en los míos, donde mi cuerpo estuvo en otro con desesperadas ganas de no irse.
En mí el olor a alfombra, humedad y té. La memoria de los callejones nocturnos en Guanajuato hoy es difícil de creer, los veo en blanco y negro, vueltos asfalto y hollín.

4 comentarios:

hugo dijo...

ay, rosario. yo estuve triste porque mi ma estuvo muy triste. la habia conocido y la admiraba mucho.

miss comet dijo...

hoy, después de las incoherencias matutinas, caminaba rumbo hacia mi destino diario con una sonrisa a puunto de convertirse en carcajada, y los que siempre me saludan porque soy parte de su rutina, pensaron que era muy feliz. Estaban en lo cierto; además fue como un "plus" que hoy dejara de llover.

todo gracias a un boxer de dama.

aaaaaaaaajajaja, manazo¡¡

miss comet dijo...

muertes absurdas, diosguardelahora¡

Tomás, no hay más dijo...

Ya sabía que te daría risa. Me encantaron las fotos del pasaje Allende. Qué recuerdos. Uy, y lo de chino de no peinarse. Ja, ja. 100% San Miguel.