viernes, 22 de agosto de 2008

De niño

Maricarmen, quien cuidó de mis hermanas y de mí por algunos años, nos hacía rezar antes de dormir y en el cúmulo de letanías se incluía esta oración para que no nos fuera a picar ningún alacrán o araña venenosa. Y esta noche le he compartido ese recuerdo a Marisa.