viernes, 19 de septiembre de 2008

Hace muchos

Años; cuando me desagradaba un programa de televisión, digamos Capulina o cuando Carlos Ignacio salía a cuadro, cambiaba el canal y me alejaba lo más posible del que tenía cosas feas.
Buscaba opciones en canales alejados y cambiaba rápido, por si las dudas, a las sintonizaciones contiguas a la que había decidido rechazar, esperando no encontrar algo que me gustara tanto como para dejarle.
Después entendí que entre los canales no hay distancia física mesurable, así como no la hay entre las letras del alfabeto.

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