viernes, 5 de septiembre de 2008

Por reflejo

O no sé por qué, me persigné en la oficina, volteé a ver a mi alrededor. No me había dado cuenta, pero me vio ese tipo de intendencia que llevaba horas limpiando la misma ventana. Había dado por hecho que nadie me vería. Lo vi a los ojos, giró la cabeza e hizo como si ya hubiera terminado. Se fue.

3 comentarios:

Perro Laico dijo...

¿Qué hay de malo en persignarse, no?

De estos momentos me han pasado, dan risa y vergüenza a la vez. Me gusta de tu blog que escribes acerca de momentos "cotidianos", de los que nunca me fijo.

miss comet dijo...

mello¡¡¡

lleva siempre una resortera en el bolsillo.

hugo dijo...

que pena, seguro dijo cero cool este goei. o ni te vio o no le importó.

saludos