lunes, 24 de noviembre de 2008

La semana pasada

Encontré una lagartija súper chiquita entre unas macetas, afuera de las oficinas de mi trabajo. La muy pequeña caminaba con torpeza y aproveché esto para agarrarla. Como que se enojaba y quería morder, después se hizo la muerta, pero sólo la acaricié. Quería escapar y caía de mis manos al piso. Esto no me gustó. Seguro que se lastimaba. Un compañero quiso usarla para asustar a alguien, pero no lo logró. 
Decidí, con temor sobre su porvenir, regresarla a su "hábitat", y la puse en la tierra de una maceta.
La vi hoy en la mañana y la esquivé. No la creí tan tonta como para quedarse ahí, donde todo mundo pasa. Olvidé las fatales posibilidades. 
De regreso la vi, y la encontré tan inmóvil que supe lo que ya sabía. A su lado había un líquido oscuro. La levanté con un palito, y vi su panza abierta con algo que le salía. Me sentí confundido. Quise enterrarla en una de las macetas, pero la idea de que alguien me descubriera, me avergonzó. ¿Por qué chingados no la enterré? Bueno, hasta me enojé con ella y con el palito la hice a un lado, con brusquedad. No hablé mucho en todo el día. Durante la comida me preguntaron por qué había estado tan inusualmente callado, y en ese momento no recordé la causa. De cualquier forma no la habría contado.
¿Por qué ya se me había ocurrido cómo moriría y no hice algo determinante para que siguiera con vida? Aunque su muerte aquí; con gente que camina, y lleva miles de cosas en la cabeza, y no ve ni para arriba ni para abajo, era casi inminente. ¿Debí esforzarme más e ideado a priori una forma eficaz de salvarla?
¿Su vida era tan poco importante? ¿No era mi responsabilidad pensar en ella? Debía simplemente, ¿dejarla vivir hasta su muerte?, hoy.

5 comentarios:

hugo dijo...

que triste historia!

g dijo...

Tomás, Tomás, cada día me gusta más como escribes...

Tomás, no hay más dijo...

Sí, sí que lo fue. Aún pienso en la lagartija, a veces. Tomé una foto de ella, cuando vivía. No se distingue muy bien, pero la publicaré pronto.

Tomás, no hay más dijo...

Bueno, y gracias, g.

miss comet dijo...

osh, como la mariposa que primero se me hizo bonita cuando se clavaba en las olas del mar, y salìa y se volvìa a clavar, como tratando de suicidarse, pero yo sòlo la observè para que cumpliera con èxito su fatal acto. poruqe creo que algunos animales sì quieren suicidarse; quièn soy yo para imperdirles.

jijiji