martes, 11 de noviembre de 2008

A veces

Extraño los tiempos en los que mi papá nos llevaba serpientes a la casa. Las atrapaba cerca de las construcciones que hacía en el campo. Por aquellos años construyó un rancho con cría de caballos y una casa de campo, cosas así, todo en la misma zona. 
Siempre había un alicante en el camino. A Tomás, mi padre, se le hacía buena idea llevarlo a vivir a la casa un tiempo y después regresarlo a donde lo había encontrado.
Una de esas bichas se escapó y desapareció en la casa de mis abuelos paternos, alguna vez que se nos ocurrió llevarla. Jamás la volvimos a ver, ni en cadáver, por más que removimos los muebles. Son rapidísimas. Otra como que se deprimió y no quería comer, entonces no hubo más que regresarla.
La que más recuerdo es una que nos duró un buen tiempo y creció tanto que me pesaba cuando la colgaba sobre mi cuello, como bufanda. Se enroscaba, pero papá me enseñó a no permitir que constriñera más de la cuenta, sólo había que tirar con firmeza del extremo de su cola y como que perdía fuerza en el resto de su columna. Algo así.
Mi hermana Blanca y yo peleábamos por jugar con "la víbora", y es que a ninguna le pusimos nombre. Estoy convencido que no les queda ninguno. No queda decir "la víbora Pablo o la serpiente Juan", además ni sabía si eran niño o niña. Sólo mi papá sabía como "verles". Entre sus peculiaridades, descubrí que hacen caca como los pájaros. Les sale de un orificio casi camuflado entre las escamas.
También era padre hacerlas comer. Como están acostumbradas a atacar animales en movimiento, no siempre era posible conseguirles presas qué comer. Entonces era necesario abrir sus fauces con la mano y meter una bola de carne molida cruda. Era divertido ver cómo se la pasaban. 
Todo eso ya no existe y no se repetirá. Ya no vivo con mi familia. Papá tampoco ha atrapado una serpiente en varios años.

2 comentarios:

Grajales dijo...

Aprovecha la oportunidad, seguro tu te encontrarás con algunas serpientes en el camino o en el mismo trabajo. Sólo ten cuidado que no te acusen de acoso si ofreces llevarlas a tu casa,

miss comet dijo...

los alicantes ewwwww ¡¡¡¡

dios nos libre de lenguas viperinas, bueno, a veces no.