lunes, 22 de diciembre de 2008

Durante el

Trayecto de San Miguel a Querétaro, hace unas horas, mi papá me contó que alguna vez leyó una carta de amor que escribí. Que más bien, estaba impregnada con mi decepción; y que, obviamente, jamás entregué. No recuerdo qué escribí en ella.
La encontró en mi cuarto, en la casa de San Miguel, cuando le pedí que me buscara un documento. Me dijo que se sintió conmovido y especialmente emocionado. Que pudo ponerse en mis zapatos con lo que leyó, que le dieron ganas de enmarcarla. Que me conoció mejor y le gustó mucho cómo escribo. Fue adonde mi mamá, se la enseñó, ésta la leyó y rompió, pues no debían leer "mis cosas".

1 comentario:

El Astronauta dijo...

WOW... eso es algo realmente especial. Pienso que mi papá también ha leído algo similar escrito por mí... Sólo que a diferencia del tuyo, no lo quiso enmarcar. Más bien, simplemente, lo desapareció.... :O