viernes, 28 de marzo de 2008

No me importa lo que me digan

Amo esta canción.

Cuando me disponía a dormir

Anoche, y con la luz apagada, sólo veía la hora en mi aparato de sonido y recordé mi vida antes de todo esto. Cuando fumaba y me fumaba dos o tres cigarros antes de dormir y al mismo tiempo platicaba por icq con mis amigos sin quitarme el cigarro de la boca. Quería sentirme Jean Paul Belmondo haciéndola de Laszlo Kovacs o de cualquiera que fuera en Sin Aliento.
¿Pero cuál?... no era más que el jovencillo más dulce de mi grupo de amigos. Me enteraba de todo varios meses después y quedaba impactado cuando alguien se besaba antes de ser novios. No se me hacía malo, pero no creía que fuera la forma correcta de hacer las cosas. Me avergonzaba pensar así.
Apagaba la computadora y abría un poco la ventana para que se fuera el humo y como que no se iba. Ponía la alarma para despertar con alguna canción de esas que me ponían de buenas; me encantaba poner el Mundo Feliz de Fobia para despertar justo con la canción uno.
Pese a haber vivido una precocidad bastante incómoda; aún quería luchar por una situación amorosa ideal, que se veía obstaculizada por su furor uterino y su mano acariciando mi muslo, condenándome así a encorvarme y permanecer sentado. Con eso bastaba para sentirme en las nubes, pero no en las que yo quería.
Apagaba la luz y me quedaba ahí pensando en cómo sería mi vida después; un día, a lo mejor como hoy. Y estaba en esa casa del centro y ya quería que fuera el día siguiente para ir a la escuela y ver a mis amigos, pero también quería que fuera un día como hoy.
Y no quería pensar más en el amor, aunque ya quería sentirlo bien, así como se siente. Y estaba indeciso, posiblemente quería que fuera ningún día.
¿Tendré hijos?, ¿conoceré a alguien especial? ¿Soy correspondido? ¿Enamoraré a alguien? ¿Seré mejor? ¿Podré sentir a Dios o lo que sea? ¿Ya lo siento? ¿Habrá una loción que huela a hospital? ¿Subiré de peso otra vez?, ¿bajaré más? ¿Cuánto viviré? ¿Alguien me recordará? ¿Miente mi madre cuando dice recordar bien la noche en que nací?
¿Será cierto que la yoga es muy buena? ¿Cómo reaccionaré cuando mueran mis abuelos?, ¿o mis padres? ¿Alguien ve lo que soy? ¿Qué veo en mí? ¿Recordaré? ¿Realizaré?

Yo sólo sé que no he cenado...

"¡Quiero mi cocoooool!", decía el Tata y me provocaba ataques de risa precoces. Apenas me acuerdo, pero no he podido olvidar lo chistoso que era el personaje de Jorge Arvizu, quien también es uno de los actores de doblaje más socorridos en el cine y la televisión. Pues bien, encontré en youtube un video con varios comerciales doblados por él, pero en versiones peladas que hizo por divertimento o algo así. No sé por qué los haya hecho.
Dice muchas cosas que sólo un viejo mañoso diría, por eso me da tanta risa.

martes, 25 de marzo de 2008

Cuando escucho la palabra

Antro, lo primero que me viene a la cabeza es la telaraña esa de ShowBiz Pizza Fiesta, que tanto me gustaba, ¡lo juro! Ya después llegan más imágenes y se eriza mi piel. De la pena ajena, claro. Y de la propia... creo.
Sin control salen más y más fotos; así como cuando el baño está tapado y le jalas... y aunque le eches la tapa encima se derrama todo el contenido sin que lo puedas evitar. Todo termina cuando mi memoria emula la femenina voz, achilangada y ronquita: "¡Vamos al antro, güey!"

jueves, 13 de marzo de 2008

Ya nunca olvidaré esto

Odié

2005 y 2006, aunque apestó, al final se puso bien. 2007 estuvo dos dos. Quiero que 2008 esté padre.

Ufff, ¡qué canción!

Me gustaba caguamear con ella puesta en el coche de Gaby o donde fuera. Volteaba y estaban mis amigos allí. Luego poníamos Kula Shaker, Offspring, Nirvana, Chemical Brothers y esas cosas. Era padre hacerlo en el mirador o en la Presa Allende. A veces encontrábamos a otros conocidos cerca. Los ánimos oscilaban entre el embrutecimiento etílico y la risa del tetrahidrocanabinol. Eso sí, me cagaba cuando alguien salía con que cheve no y había que comprar botella y jugos. ¡Hueva! ¿Qué tiene de malo la cerveza?

A 34 años

De Rumore y gracias a mis observaciones... sé que Raffaella Carrà es hija de Rocío Dúrcal y Paulina Rubio.

martes, 11 de marzo de 2008

Me duele la cabeza

Entonces, además de las aspirinas que me dieron en la oficina, se me hizo lógico ir a comer en la calle un tlacoyo de requesón. Podría ayudar, ¿no? Lo vi flotando frente a mí cuando pensé en que no me podía tragar dos pastillas de ácido acetilsalicílico así... con el estómago pelón. Aunque la primera opción contemplada fue un aburrido danop. ¡Bah!
Sin quitarme los lentes oscuros pedí mi antojo y fingí no ver las manos mugrosas de la mujer, quien en su pequeño establecimiento casi a la mitad de la calle, me lo preparó. ¿Cómo es posible que una mujer tenga las manos tan cochinas?, pensé. Si un hombre trae las manos sucias no hay mucho problema, a menos que sea o se las dé de ginecólogo.
Confié en que la temperatura del comal mataría a los protozoarios que la chica pasó de sus deditos a mi tlacoyo y me lo comí. Saqué el billete de mi cartera y con modos chilangos (ajá, sin mirarme a los ojos) se apresuró a decirme "no tengo cambio". ¡Claro!, sin despegar sus nalgas sudadas del banquito desde el que despacha y sin dar trazas de comedirse para ir a cambiar.
A punto de enojarme volteé al establecimiento contiguo; decidí agregar un jugo de zanahoria al menú y tener billetes más chicos. Y literalmente... porque así como vamos, en unos cinco años, servirán para lo mismo los del turista mundial.