lunes, 29 de septiembre de 2008

Hoy mis palabras

Se han ido en dos boletines de prensa, catálogos y guiones. De momento no sé qué escribir aquí. Más tarde saldrá una idea. Eso sí. Ay, ¡qué aburrido post! Bueno, me molesta la palabra "post", pero "entrada" tampoco queda muy bien. ¡Y qué decir de la palabra "blog"! ¡Aaargghh!

domingo, 21 de septiembre de 2008

Cuando un

Crítico de cine no sabe qué más decir, pero quiere que aún prevalezca su imagen de conocedor, excreta frases como "fulanito de tal no da concesiones[...]"; y bueno, para eso existo, para darme cuenta de todas estas cosas.

Estoy seguro

Que los tipos de Pizza Amore y los de Videódromo son parientes.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Hace muchos

Años; cuando me desagradaba un programa de televisión, digamos Capulina o cuando Carlos Ignacio salía a cuadro, cambiaba el canal y me alejaba lo más posible del que tenía cosas feas.
Buscaba opciones en canales alejados y cambiaba rápido, por si las dudas, a las sintonizaciones contiguas a la que había decidido rechazar, esperando no encontrar algo que me gustara tanto como para dejarle.
Después entendí que entre los canales no hay distancia física mesurable, así como no la hay entre las letras del alfabeto.

Prometo que escaparé contigo

jueves, 18 de septiembre de 2008

Las pecés son

Como la burocracia mexicana (en algunos casos):
-Si la pecé tiene Windows Vista, es la oficina del SAT en Insurgentes y Reforma.
-Si tiene Windows XP, es Constituyentes.
-Si tiene Windows Millenium Edition, es un viene-viene.
-Si tiene Windows 98, es un campamento de perredistas, ya sea en el Zócalo o en la calle Monterrey.
-Si no es lap, no importa el Windows que tenga, es una mujer policía a bordo de una patrulla que lo especifica con la leyenda "Policía Femenil".

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Felicidades

A Tomás Luna Álvarez, ¡mi abuelo!, por su cumpleaños 81.

Que no se hagan

Los a disgusto. Sí está padre la nueva portada electrónica, aunque precaria... y a fin de cuentas conmemorativa, de la Esquire.

Estoy de regreso

En la ciudad, ¡y cuántas cosas pasaron el fin! Vaya, en todo el país. En San Miguel opté por dejar a todo el mundo plantado y hacer mis cosas. Paseé con mis papás y hermanas. Comí toneladas de tabulé, arrachera, pizza y pollo. Me bebí dos botellas de Concha y Toro. Hubo varias cervezas en el ínter. Jugué con la perra y los gatos. Vi televisión. Salí solo al campo, sin avisar a nadie.
Cuando estaba ahí pensé en la posibilidad de ser golpeado por un rayo; estaba nublado y yo en medio de árboles, nopales y cactus. ¿Qué importaba?, estaba seguro que no pasaría nada de eso. Mi cabeza sólo la quería hacer de emoción.
También tuve este sueño en el que platicaba con algunos contemporáneos de la universidad, pero no quienes eran mis amigos. Estaba con ellos en una especie de cafetería, sentado en una silla con unas patas como de 20 metros de altura, las mesas igual. Volteaba hacia abajo y el vértigo casi me inmovilizaba, pero fingí que no era así.
Pidieron que me pusiera de pie, pues reacomodarían el mobiliario. "¿Dónde me paro?", pregunté. "Aquí hay unos ganchos de metal en la pared", alguien respondió. Sin pensarlo me moví hacia ellos y los cogí fuertemente con las manos, igual atoré mis pies en la parte inferior. Tardaban mucho reacomodándolo todo y mis brazos se cansaban. Me dijeron que no tardarían más.
Me sentí a punto de soltarlos y recordé una revista TVyNovelas, donde vi que algún famoso había caído de 20 metros y no había muerto. "Es que ya no puedo más", pensé y desperté.
Claro que conté el sueño a mi familia y todos rieron. Tomás, mi padre, también me compartió su sueño de aquella noche y recordó otros más. Ya entrados en la plática onírica, narré el sueño del terremoto que me hacía saltar por la ventana y tras ver mis piernas rotas y a los vecinos asomados por los balcones, me daba cuenta que no había tenido una magnitud tan fuerte como para provocarme una reacción así de exagerada.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Una

Llamada de mamá me despertó temprano en la mañana. Hizo bien, pues no hice caso de la alarma. Lo sé, la culpa es de tanta fiesta. Un salto me llevó de estar como un guión bajo a estar como una "i"."I" latina, aclararlo es necesario. La llamada se cortó... Ella bien entendió. También debo contar que el nombre de mamá es Blanca. ¡Yeeeeeeeee, heeeeeeeeiiiii, yeeeeeeeiiiii!

jueves, 11 de septiembre de 2008

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Era muy pequeño

Cuando supe de Garfield. Papá y mamá me compraban de todo para leer desde que había aprendido: novelas, libros de cuentos, cómics, revistas, diccionarios y enciclopedias. Entre todo eso me dieron algunos portafolios de cartón duro con libros compilatorios de Garfield, Calvin y Hobbes, entre otros.
Era común que pasara gran parte de los fines de semana en casa de mis abuelos paternos y entonces cargaba hasta ahí con mis libritos de cómics. Se me hizo muy raro que el perro amarillo se llamara Odie, ¡qué fuerte y qué raro! "Odie me da mucha risa", dije e inmediatamente fui corregido por una hermana de mi padre: "Es odi, se dice 'odi'".

Sonaré como un niño

Pero en serio creo que cuando muramos iremos al cielo. Veré a mi familia, amigos y al amor de mi vida allá. No sé si ahí pueda llamarles "papá", "mamá", "mi amor", ¿o cómo? ¿Estará prohibido hacer eso allá? ¿Es totalmente diferente o sólo una prolongación de lo que vivimos aquí?, aunque debe ser más padre, ¿qué no? ¿Qué tal que nos salen con que hay otro todavía-más-allá?

martes, 9 de septiembre de 2008

El domingo

Pasé afuera del periódico Reforma y del techo penden varias cintas que parecen alargadas banderas de Italia. Por el aspecto de la construcción y los motivos patrios, juraría que Il Duce resucitó y tiene ahí su morada.

La japonesa

Que vivía escondida en un clóset y se terminaba la comida del dueño de la casa, es lo máximo. Además el tipo se refirió a ella como "una mujer muy limpia y ordenada". Tengo que hacer algo con esta historia. Es tan de los dosmiles.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Qué rico sabe el chicharrón

Pero el normal, no el prensado. Qué buena onda que exista. Me da mucho gusto. La próxima vez que vaya a León me comeré una guacamaya.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Cuando

Una canción me gusta mucho, de pronto me asusta que llegue un día en que me aburra y dejo de repetirla. Después la tarareo y cedo a ponerla otra vez. Me quito los audífonos para escuchar algo que me dirán y cuando me los pongo otra vez, está ya otra melodía.
Escucho una palabra que me la recuerda y regreso fiel a mi canción. La repito y a veces me eriza la piel si con ella presencio ideas o cosas del mundo, imagino unas que jamás ocurrieron o recuerdo otras que sí.
He lamentado que duren tan poco mis canciones favoritas, ¿por qué no hacen una que avance y cambie y dure lo que dura mi vida? Será porque si tuviera que hacer otra cosa, ¿me perdería de fragmentos para los que debería regresarla? Pero no es lo mismo sólo regresar la canción y escuchar el pedacito faltante que vivirla completa desde el principio.
Por eso duran tan poco, aunque las favoritas se quedan siempre en el cuerpo y con él se van.

Por reflejo

O no sé por qué, me persigné en la oficina, volteé a ver a mi alrededor. No me había dado cuenta, pero me vio ese tipo de intendencia que llevaba horas limpiando la misma ventana. Había dado por hecho que nadie me vería. Lo vi a los ojos, giró la cabeza e hizo como si ya hubiera terminado. Se fue.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

¿Les ha pasado?

Sentirse como Clavillazo en la escena de El Sordo, donde su pequeño hijo es mordido por una araña venenosa. "Me picó una araña", dice entre sollozos el asustado niño y comienza su desvanecimiento frente al papá, pero éste no es capaz de escuchar ni sus propias flatulencias. Si no dije "pedos" fue para evitar la anfibología.