lunes, 5 de enero de 2009

Gracias a la no

Muy oportuna intervención de una dentista capitalina, quien tomó pobres decisiones respecto a darle un tratamiento rarísimo a una muela, el próximo fin de semana veré cómo me la extraen y quedaré molacho por unas semanas, hasta que sane.
Será entonces cuando me pongan una muela postiza. Y bueno, a ver qué se siente. 

2 comentarios:

hugo dijo...

pero si ya nadie extrae molares! a menos que sea del quesque juicio. mejor conserva la raiz para implantar alli una corona duradera ceramica.

Joselo dijo...

Eso si eh, ya nadie saca muelas por necesidad.. es más bien un lujo, ya sabes, para ponerte una muelita de oro o plata.
En cuanto al perro, en efecto se llama Tomás, pero si de algo sirve, es un perro agraciado; mi gato también es mi tocayo, pero ese si es un maldito desgraciado, asi que nada personal, ja.