jueves, 22 de enero de 2009

Me cayó

Bien un señor, que recargado en el camión de basura donde trabaja, leía hoy por la mañana un ejemplar de Azteca, ese libro escrito por un gringo y muy famoso hace varios años. Estaba hasta forrado.
En el camino imaginé que alguien lo había tirado a la basura por haberlo considerado pasado de moda, aburrido o la peor lectura de su vida. Entonces él lo encontró entre cáscaras de naranja y servilletas hechas bolita.
¡Bah! ¿Y qué tal que lo compró en El Péndulo, Gandhi o en "una feria del libro". Naaa, no creo.

1 comentario:

hugo dijo...

guau, todo un asunto, leer sobre sangre y sudor azteca con olor de naranja y horror en la mañana. not for me.