domingo, 8 de noviembre de 2009

De casualidad

¿Carreño habrá dejado escrito algo sobre cómo hay que comportarse cuando una motocicleta choca contra el taxi en el que vas, y la persona que la conduce sale volando? ¿Será que para estos tiempos es mejor apoyarse en Savater? La verdad es que sólo he leído Ética para Amador, y eso fue en la prepa. Como que medio podría confundir su contenido con el de El mundo de Sofía. No me salgan con que en Coelho. ¿Jodorowsky? ¿Quién (no me refiero a la revista, es una pregunta en serio)?
Bueno, en este caso me aseguré que el motociclista no tuviera heridas graves para sentirme libre de culpas y poderme ir -sin tener que llamar a la ambulancia o algo-: después de su vuelo se puso de pie enseguida. No sé cómo le hizo.
"Lo bueno es que traes casco", entablé la conversación. "Sí, si no...", me contestó, aunque seguía enojado con el taxista. Entre los tres desatoramos la moto, que se había metido a una de las ruedas del coche; claro, no sin antes abollarlo.
Pagué los 20 pesos que marcaba el taxímetro, aunque tenía ganas de darle 50. Ni sé por qué. Como que sentía el remordimiento de haber llevado a ese hombre a tener un accidente vial a cambio de menos de un par de dólares. Ya me tenía que ir.
Sucedió en Heriberto Frías y Xola a las 10 h.

4 comentarios:

el ishmail dijo...

Tssss... pero lo bueno es que nadie salió mal herido.

Pd. siempre me salen palabras de verificación bien chidas: romppegg

hugo dijo...

si pudieras en ese momento ofrecerle un ron con tu sonrisa de anuncio, se hubiera ido feliz. o al taxista. y que tanto platicaban para distraerse?

luis zapata dijo...

Híjole: la situación parece como sacada de uno de tus sueños. O de una película.

Tomás, no hay más dijo...

Pues sí, justo iba yo a mi meditación del domingo cuando pasó eso. Y con el choque quedé a una cuadra exactamente. Huí de la escena, literalmente. Hasta corrí, porque ya iba tarde. Muajaujaua.