lunes, 23 de noviembre de 2009

El fin

Soñé muy raro. Primero que iba de turista al Poli, al que nunca he ido, y creo que "para conocer" nunca iría. Y bueno, el chiste es que ya ahí llegaban unos terroristas a balacear banda (suena muy Poli decir "banda", ¿no?, que quede claro que yo no hablo así, muajuajaua) Cadáveres tirados, gente espantadísima, balazos y gritos eran parte del show.
Al final, después de haberme capturado gracias a un rehén envidioso que me vio escondido, algunos miembros del grupo subversivo me pidieron crédito para sus celulares. Me taparon la cabeza con una funda negra, y me dieron una Tutsi Pop. Se reían de lo que me esperaba. Me ordenaron correr con la cabeza tapada y escuché las ráfagas de balazos detrás de mí. Afortunadamente me despertaron en ese momento, porque yo ya gritaba. Maujauajau. Así como cuando los niños tienen pesadillas. ¡Qué oso!
De sábado a domingo estuvo más tranquila la cosa: iba a la casa de una conocida, que por un tiempo fue mi vecina en San Miguel. En el sueño su casa era conocida como "El Cenicero" (ajá, así entrecomillado, como en cartulina de fonda). Se suponía que todo mundo podía ir ahí cuando se le antojara, hasta en la ausencia de la chava esta, aunque fuera sólo para fumar y echar la hueva, y pues yo recibía mis llaves para entrar a ese lugar. La puerta tenía muchas chapas raras, pero sólo una era la que se usaba.
Ya adentro, mis burdos movimientos me llevaron a tropezar con una mesa donde estaba uno de esos como platos de plástico para tortuguitas, y pues ahí andaban dos chapoteando. Me pareció que una de ellas voló con el impacto y cayó en un fregadero. Temí que se hubiera ido por el desagüe.
"Híjole, justo me pasó lo mismo la última vez que vine aquí", recordé.
Desperté.

domingo, 8 de noviembre de 2009

De casualidad

¿Carreño habrá dejado escrito algo sobre cómo hay que comportarse cuando una motocicleta choca contra el taxi en el que vas, y la persona que la conduce sale volando? ¿Será que para estos tiempos es mejor apoyarse en Savater? La verdad es que sólo he leído Ética para Amador, y eso fue en la prepa. Como que medio podría confundir su contenido con el de El mundo de Sofía. No me salgan con que en Coelho. ¿Jodorowsky? ¿Quién (no me refiero a la revista, es una pregunta en serio)?
Bueno, en este caso me aseguré que el motociclista no tuviera heridas graves para sentirme libre de culpas y poderme ir -sin tener que llamar a la ambulancia o algo-: después de su vuelo se puso de pie enseguida. No sé cómo le hizo.
"Lo bueno es que traes casco", entablé la conversación. "Sí, si no...", me contestó, aunque seguía enojado con el taxista. Entre los tres desatoramos la moto, que se había metido a una de las ruedas del coche; claro, no sin antes abollarlo.
Pagué los 20 pesos que marcaba el taxímetro, aunque tenía ganas de darle 50. Ni sé por qué. Como que sentía el remordimiento de haber llevado a ese hombre a tener un accidente vial a cambio de menos de un par de dólares. Ya me tenía que ir.
Sucedió en Heriberto Frías y Xola a las 10 h.