La cosa es que de niño sólo podía aspirar a beber sidra y vino, ya cerveza y otras cosas como que no, aunque había probado el whisky. "¡Sabe a madera!", me quejaba. Entonces, los tragos fuertes no eran lo mío.
Esa Navidad ya decían que no me dejaran las sidras al alcance, pues ya tenía cierto historial de ponerme a llorar y quedarme dormido.
Repetí el numerito de llorar en un rincón o acostado boca abajo en un sofá. Me acuerdo muy bien de esa sensación vaporosa de lágrimas y mocos en mi cara, y claro, la dificultad para respirar, pero no quería que me vieran. Bueno, para variar me sorprendieron, y se reían. "¿Por qué lloras?", me preguntaban todos. Y cuando decidía responder, sólo contestaba con un ahogado "por todo, por todo"; y decir eso me hacía llorar aún más.
Ahora que lo recuerdo, sí era cierto, sí estaba triste "por todo", y el alcohol como que reunía todas esas reflexiones y me las traía a la cabeza. Me las hacía ineludibles. Había algo de claridad en eso.
6 ¡COMENTARIOS AQUÍ!:
wow que personal tom
la de verificación plestri
Pequeño emo.
cuánta sinceridá oyes, pa comenzar bien el año, supongo. linda historia. por qué lloran los niños? abrazos. h
Jajaja si desde chiquito se te daba lo pedo ya. Me gusto eso de "Por todo!". Mira que ya tengo unos tequilitas azules encima pero siempre es agradable leerle. Que buena ortografía tengo cuando ando happy. Jajaja. Abachos y Shaludos. :D
awww! te puedo imaginar lleno de mocos
lo bueno es que no te daba por bailar y hacer strip no?
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