jueves, 2 de septiembre de 2010

Poco antes de las 5:55 a.m.

Soñé que estaba en una gruta gigante. A unos 20 m de mí una pareja hacía el amor sobre una roca. Los espiaba. Volví la vista a la derecha y un niño también los veía a escondidas. Se parecía a mí como a los 8 ó 9... era yo, pero como que me dio pena preguntarle. Se me hizo tonto. Nos volteábamos a ver y reíamos en complicidad, pero ahogábamos el ruido con la mano en la boca.

Empezó a sonar la sirena de un bote de policía, que con su torreta encendida avanzaba con lentitud. Corrimos hasta salir de ahí. El niño desapareció. Seguí la marcha hasta estar en mi departamento, pero no lucía como el real.

Abrí el refrigerador, que era viejo -como esos Kelvinator- , muy profundo y tenía una bolsa con carne molida cruda en una de las repisas de abajo, en el lado derecho. Más arriba y frente a mí había una rata. Quién sabe cómo se había metido. Iba a tirarla con la mano, pero no me pareció buena idea. Volteé a buscar la escoba verde (así aparecía en mi memoria -dentro del sueño, ¡obviamente!-). Sonó el despertador.

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