miércoles, 29 de septiembre de 2010

A veces parece

que sólo escribo mis sueños aquí, y bueno, hoy no es la excepción.

Soñé que estaba en la universidad, y soñaba que era Pedro Picapiedra y participaba en una carrera de obstáculos. Después hacía una maqueta -parecía como un storyboard- de plastilina para representarlo todo, y la exponía en no sé qué clase. Estaban mis ex compañeros y amigos -por supuesto-, entre ellos Andrea, Tania, Jesika, Ana Gaby, Diego, Juanjo, el Chamis y no sé quiénes más. Se reían muchísimo de mi sueño como en aquellos tiempos, cuando también eran quienes más parecían disfrutar mis payasadas.

Por cierto, ya caché que este sueño va en secuencia con otros en los que vivo con mi familia -sólo ha aparecido mi mamá- en una casa "tipo León" con portones como metálicos y esas peculiaridades de la arquitectura de allá.

martes, 14 de septiembre de 2010

Soñé que era un dingo

Y pensaba "estoy hambriento como un dingo" -¡ándale pues!-. Rarísimo. Sólo veía el cielo y la hierba que se abría a mi paso -muy lento, por cierto-. Como que movía una pata, y la otra después de un par de segundos. Escuché una abeja zumbar hasta acercarse por detrás a mi oreja. Levanté la cabeza de la almohada. 3.51 a.m.

jueves, 9 de septiembre de 2010

Hay veces que dan ganas de soltar

un putazo en la jeta de alguien, cuando dice algo con toda la intención de partirte la madre.

Por cierto, se me hace muy raro cómo se les desinfla la panza a las embarazadas después de dar a luz. Es como muy crudo.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Uff, qué buena onda tiene este video

En una escuela de Ginés, Sevilla, se pasaron con este plano secuencia-lip dub, que hicieron para la clase de inglés. Me emocionó mucho. Se me erizó la piel y se me humedecieron los ojos. Hace 10 años no pensé que Belle and Sebastian sería, hoy, uno de mis grupos favoritos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Poco antes de las 5:55 a.m.

Soñé que estaba en una gruta gigante. A unos 20 m de mí una pareja hacía el amor sobre una roca. Los espiaba. Volví la vista a la derecha y un niño también los veía a escondidas. Se parecía a mí como a los 8 ó 9... era yo, pero como que me dio pena preguntarle. Se me hizo tonto. Nos volteábamos a ver y reíamos en complicidad, pero ahogábamos el ruido con la mano en la boca.

Empezó a sonar la sirena de un bote de policía, que con su torreta encendida avanzaba con lentitud. Corrimos hasta salir de ahí. El niño desapareció. Seguí la marcha hasta estar en mi departamento, pero no lucía como el real.

Abrí el refrigerador, que era viejo -como esos Kelvinator- , muy profundo y tenía una bolsa con carne molida cruda en una de las repisas de abajo, en el lado derecho. Más arriba y frente a mí había una rata. Quién sabe cómo se había metido. Iba a tirarla con la mano, pero no me pareció buena idea. Volteé a buscar la escoba verde (así aparecía en mi memoria -dentro del sueño, ¡obviamente!-). Sonó el despertador.